Leyenda japonesa 3

Izanagi y Izanami tuvieron su primer hijo, Hiruko (significa niño sanguijuela de agua).

Este niño, según el libro “Nihon Syoki”, no podía caminar incluso tres años después de haber nacido, de modo que éste fue puesto en un barco de juncos y fue arrastrado por la corriente en el mar. Después ni el libro “kojiki” ni “Nihon Syoki”  cuentan el paradero de Hiruko, pero  en todo Japón hay multitud de leyendas sobre él; Hiruko llegó a una playa de la provincia de Hyogo. La gente de la zona lo acogió y lo cuidó con cariño y éste se conviertió en el dios “Ebisu”(dios que vino del mar) dios de la fortuna y la felicidad.

En la provincia donde llegó este niño dios abandonado hay un santuario dedicado a él, se llama Nishinomiya zinzya.

Como está cerca de Osaka, donde vivía  yo, a veces visitaba este templo  rodeado de un bosque tranquilo; os recomiendo visitarlo, si tieneis suerte podeis encontrar una boda japonesa. 

Y al dios Ebisu también, pues este dios  aparece siempre con una caña de pesca sujetando la mano derecha y un besugo en la otra, que son simbolos de  la fortuna.

Como el refrán español dice “Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana“, un dios abandonado por sus padres se convirtió en un dios de la fortuna que reparte la felicidad a todo el mundo. Me parece muy bonito.

 

 

 

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