Cuando te llevas bien con tu pareja, amigo o  amiga, o sea, cualquier ser querido, es como tener una casa en un lugar soleado: cuando abro la puerta, siempre hay un abrazo, una bienvenida, un sofá, un café y una risa. Pero un día por otro, cuando  llegas a casa, e intentas abrir la puerta, descubres que está cerrada con la llave, tú dirás que no entiendes qué pasó y estarás en pie mucho tiempo delante de la puerta.

Por desgracia son cosas que ocurren cada día a nuestro lado. Pues la relación no tiene  garantía de  eternidad. Esto lo que les pasó a nuestros protagonistas: Izanagi y Izanami.

Izanagi vino a buscar a su esposa fallecida al país de la muerte por  amor, y ahora quiere escaparse de ella a toda costa. Su esposa furiosa, mandó a Yoshikoshikome予母都志許売(una mujer robusta del país de la muerte) a que lo persiguiera, pero Izanagi lanzó justo a tiempo un bejuco que adornaba  su cabello, y éste, en un abrir y cerrar de ojos, creció y  dió muchas frutas. Yoshikoshikome no pudo ignorarlas y empezó a devorarlas. Mientras tanto Izanamigi corría, pero cuando se dio cuenta, la mujer ya estaba detrás. Esta vez Izanagi lanzó las púas que quedaban en su peineta, y estás se convirtieron en brotes de bambú, Yoshikoshikome otra vez se detuvo y empezó a zamparlos. 

Parecía que Izanagi había logrado  escapar, pero ella no era la única que lo perseguía, ahora venía una horda de mil quinientos demonios de trueno. Izanagi, que blandía la espada a su espalda, a duras penas llegó a la boca del país de la muerte, cerca de la cual, vio un melocotonero. Izanagi cogió tres melocotones y los lanzó contra los espíritus, que entonces se esfumaron todos. Agradecido,  acarició el tronco del árbol, y le pidió que, del mismo modo que había salvado su vida,  también ayudara a todos los japoneses y le otorgó el nombre de“Ookamuzuminomikoto”   意富加牟豆美命.

Después Izanagi cerró la boca del país de la muerte con una enorme roca, pero detrás de esta se oyó el grito de su esposa amenazándole que se vengaría de él, matando mil personas cada día. Izanagi no se inmutó ante sus palabras y le contestó que si ella mataba a mil personas, el haría nacer a otros mil quinientos.

**Este post  es una parte de la traducción del libro Kojiki (古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior,  visitad el post de “Leyenda Japonesa”

Así rompió el lazo del matrimonio, pero..

en el hinduismo Visnu es el espíritu de la creación, del amor, de la construcción, y Shiva es el espíritu de la destrucción, del caos, de la muerte. La rueda sigue girando siempre. Afortunada o desafortunadamente.