Susanoo se explica a su hermana.

“¿Conjurar  contra mi propia hermana? Nunca pensé en rebelarme contra vosotras. Sólo quería despedirme de ti, antes de ir a ver a nuestra madre.”

Pero Amaterasu, que no podía creer en sus palabras, le dijo.

“¿Pero cómo puedo saber que estás diciendo la verdad?”

Entonces Susanoo propuso hacer “Ukehi” para demostrar su inocencia.

**Ukehi es un tipo de adivinación que se popracticaba antiguamente en Japón. Se usaba para muchos tipos de consulta. En primer lugar se dice un enunciado, luego se juzga con el resultado. Por ejemplo, dices: “si él me quiere de verdad, hará buen tiempo mañana.” Y al día siguiente cae un diluvio, esto significa que es mejor buscarte otro novio. Diríais que  sería absurdo relacionar dos cosas que no tienen nada que ver, pero Ukehi está basada en una creencia de Kotodama, que es la creencia japonesa sobre los poderes que tienen las palabras. Según la cual, las palabras articuladas influyen en los fenómenos de la realidad. Si una persona sincera pronuncia un enunciado, el fenómeno debe corresponderse a esta frase,  de ahí los japoneses pensaron que la revelación de Ukehi eran fiables.**

 

Los dos dioses decidieron tener niños, ya que, por “Ukehi” el sexo del bebé demostraría la sinceridad de Susanoo. 

Primero, Susanoo entregó su lanza a Amaterasu. Ella la dobló en tres, y la purificó con el agua del pozo del cielo. Después, la masticó e hizo una exhalación, entonces, de ella nacieron unas diosas llamadas Takirihime多紀理毘売命, Ichikishimahime市寸嶋比売命, Takitsuhime多岐都比売命.

Son diosas del mar, igual que su padre, Susanoo.

**Este post  es una parte de la traducción del libro Kojiki (古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior,  visitad el post de “Leyenda Japonesa”

El poder de las palabras

Un exitoso empresario japonés llamado Saito Hitori, escribió muchos libros sobre este tema. El Sr. Saito, cuando era niño, era tan débil y enfermizo que no podía ir al colegio. A pesar de tener sólo estudios obligatorios, formó una empresa en su juventud y lleva muchos años  siendo una de las personas que más impuestos ha pagado  en Japón por las ganancias de su negocio.

En sus libros y las numerosas conferencias que da en todo el Japón, nos habla de los beneficios de repetir estas siguientes ocho frases:

  •   Te quiero.
  •   Tengo mucha suerte.
  •   Estoy contento.
  •  ¡Qué divertido!
  •   Te lo agradezco.
  •   Estoy feliz.
  •   Gracias.
  •   Te  perdono.

El Sr. Saito dice que repetir estas frases en voz alta, esto es la clave de su éxito.

Cuando pronuncias la palabra “gracias”,  tu mente busca la razón de haber dicho “gracias”, y te darás cuenta de que  sí hay muchas razones sentirte feliz y agradecido, y vas a sonreír.

Si no encontráis las razones para decir “Gracias” o “Estoy contento”, es igual, repetid estas frases con ganas, ya vendrá el motivo de ser feliz.

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Gracias por leer hasta el último párrafo, estoy muy contenta, la verdad es que os agradezco vuestro interés  por la cultura japonesa, soy muy feliz, y considero que soy muy afortunada por conocer bien dos culturas, japonesa y española, os quiero. Besos.