Diosa del baile, Amenouzumenomikoto天宇受売命, se entregó tanto al baile que quedó fuera de sí, se quitó la ropa y  mostró los genitales. Los ochos millones de dioses estallaron de risa. Al oír la carcajada de los dioses, la diosa del sol, Amaterasu abrió un poco la puerta de la cueva y preguntó;

“Yo me encerré en la cueva y el mundo se envolvió en la oscuridad.  Y ahora ¿de qué diablo os estáis riendo?”

“Es que apareció una diosa  maravillosa, oh, permítame decir, pero más que usted. Por eso lo estamos celebrando.  Estamos tan contentos que no podemos parar de reírnos.”   -contestó la diosa del baile, Amenouzume.

Mientras dos diosas estaban hablando, el dios de la fuerza, Amenokoyane y el dios del ritual, Hutodama se acercaron a la diosa del sol, y mostraron el espejo fabricado por ellos. La diosa del sol, Amaterasu, extrañada, salió un poco de la cueva y  se acercó a la espejo, pensando que está viendo a otra diosa de que acababa de hablar.

En este momento , el dios de la fuerza que estaba escondido al lado de la puerta de la cueva, cogió la mano de la diosa del sol, y la tiró hacia fuera. En seguida, el dios de la ritual colocó una cuerda sagrada en la entrada de la cueva y sentenció:

“la cueva ya está sellada. Ya no puede entrar nadie.”

De modo que la diosa del sol, Amaterasu salió de la cueva, el mundo se envolvió con la luz.

A su hermano Susanoo, culpable de todo esto, le cortaron la barba, le arrancaron las uñas. Después, lo expulsaron del país del cielo.

*Este post  es una parte de la traducción del libro Kojiki (古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior,  visitad el post de “Leyenda Japonesa”

 

La risa os hará libre

Me parece muy inteligente la solución de  los dioses. Ningún dios superior ordenó a los demás lo que tenían que hacer. Cada dios colaboró haciendo lo que pudo.  Uno fabricó el espejo, otro preparó el ritual, otra bailaba, mostrando hasta última rincón de su cuerpo.

Pero, sobre todo, el papel más importante era “la risa”. La risa solucionó el problema.

Como dice el refrán “la risa os hará libre”, ya sabemos, cuando tengamos problemas, reímos, reímos…ya vendrá el solución.