-¿Me dejará casarme con su hija si la salvo?”- Susanoo le preguntó al anciano.

-Le agradezco su interés, pero aún conozco ni su nombre.-el hombre le contestó.

-Soy Susanoo,  el hermano de la diosa del sol, Amaterasu. Acabó de bajar del cielo.

-Oh, en este caso, nuestra hija es suya.

Susanoo, al oír la respuesta del anciano, convirtió a la chica en una peineta y se la puso en el cabello y dijo:

-Preparen un licor bien destilado, rodeen su casa con cercas, y háganles ocho puertas y ocho palcos. Dejen una copa en cada palco, echen el licor, y esperen.

Lo prepararon todo tal y como Susanoo les ordenó, y esperaron. Al rato Yamatano Orochi, atraído por el olor del licor, apareció, y se arrastraba hacia el palco. La serpiente metió sus cabezas las copas y se lo bebió todo. Cuando Susanoo comprobó que Yamatano Orochi se había emborrachado y quedado dormido, sacó su espada de un metro y empezó a cortar sus ocho cabezas. Derramaron tanta sangre que el río que fluía cerca se tiñió del color rojo. Después de cortarle todas las cabezas, intentó cortarle la cola, pero de repente su espada se melló. Sorprendido, rajó la cola con la punta del filo, entonces descubrió dentro una espada, Tumukarino Tachi都牟刈の大刀, que más tarde sería llamada Kusanagi (草薙, Cortadora de Hierba) por Yamato Takeru. Susanoo, extrañado, subió al cielo con esa espada y la mostró a Amaterasu, contándole lo ocurrido.

Después Susanoo volvió a la tierra con la espada, llegó a Suga en la región de Izumo, donde más tarde se casó con la chica y construyó un palacio. Dicen que cuando terminó de edificar el palacio, Susanoo vio subir una hilera de nubes desde la tierra y dicen que al verla, Susanoo recitó un poema a su mujer.

八雲立つ 出雲八重垣妻籠みに 八重垣作る その八重垣を

(Mira, ocho hileras de nubes, como aquella nubes yo voy a poner un seto envolviendo ocho veces el palacio donde vas a vivir.)susanoo con su mujer

Colorín colorado…así termina la parte de la  historia que protagoniza Susanoo. El había sido un niño tan llorón, un joven tan bruto, que expulsaron del país de su padre y su hermana. Pero por fin  encontró su lugar con su mujer.

*Este post es una parte de la traducción del libro Kojiki (古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior, visitad el post de “Leyenda Japonesa”

Mientras vivas, brilla, no sufras por nada en absolto.

Dicen que esta poema que recito Susanoo es el poema más antiguo de Japón. Un poema para su mujer..

Por cierto, ¿sabéis cual es la canción más antigua del mundo? Es la de Epitafio de Sícilo

Está escrita en griego en una columna de mármol puesta sobre la tumba que había hecho construir Sícilo para su mujer, cerca de Trales (en Asia Menor), actual ciudad de Aydın, a unos 30 km de la ciudad costera de Éfeso (en Turquía) y datada en el siglo I aproximadamente. El autor es anónimo. La letra es muy alentadora:

Mientras vivas, brilla,
no sufras por nada en absoluto.
La vida dura poco,
y el tiempo exige su tributo.

Pienso que así vivió Susanoo.