Okuninushi decidió marcharse del país. Al principio se dirigió al país del árbol, pero los hermanos lo persiguieron insistentemente. El dios de los arboles se preocupó por él y le aconsejó que fuera al país de la raíz donde reinaba Susanoo, su antepasado. Al llegar al país de la raíz, Okuninushi conoció a la hija de Susanoo, la princesa Suserihime 須勢理毘売命. Ambos se enamoraron, fue un flechazo. Okuninishi le pidió a Susanoo permiso para casarse con su hija. Susanoo le mandó como prueba, que durmiese en una habitación que estaba llena de serpientes. Pero la princesa vino para socorrerlo y le dio un pañuelo mágico que espantaba a aquellos animales cuando se agitaba tres veces.

A la noche siguiente, Susanoo invitó a Okuninushi a dormir en una estancia plagada de ciempiés y abejas. pero pañuelo volvió a salvarle la vida.
Al final, el futuro suegro disparó una flecha a una explanada y mandó a Okuninushi que fuera a recogerla. El joven obedeció, pero cuando comenzó su camino, Susano prendió fuego a la hierba, lo cual provocó un gran incendio. Okuninushi buscó en vano una salida de aquel infierno. Entonces un ratón apareció en su ayuda, y le dijo que diera una patada, porque el suelo estaba hueco. Siguiendo su consejo, Okuninushi dio una patada. Entonces el suelo se abrió, él se escondió en su interior, mientras las llamas pasaban por encima de su cabeza, de forma inocua. Mientras tanto, el ratón se fue a buscar la flecha y se la trajo.

De modo que Okuninishi regresó llevando consigo la flecha a la casa donde estaba la princesa, que estaba desolada imaginándose que ya no volvería a verlo.

*Este post es una parte de la traducción del libro Kojiki(古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior, visitad el post de “Leyenda Japonesa”

hija de susasoo

Todos somos guapos y guapas

 

Dicen que hay amor a primera vista, enamorarse a través de la vista. Entonces en este caso la persona bella tendrá una ventaja. Pero sobre el concepto de la belleza hay muchas opiniones.

A veces mi compañera española del trabajo habla de una estudiante diciendo:

¿Recordáis de María, aquella chica muy guapa?

Mi compañera japonesa y yo no podemos identificarla, y después de escuchar más detallada información nos enteramos de quien habla y nos sorprendemos:¿María es Guapa?

Esto ocurre también lo contrario. Pensamos que un chico es guapo pero para mis compañeros españoles no lo parece. Es evidente que, aparte del gusto personal, hay influencia cultural sobre el tema de la belleza.

Es una reflexión alentadora ya que  creo que no soy precisamente guapa pero a los ojos de otras culturas, puedo que lo sea, ¿verdad?

La belleza es cuestión de estilo. Cualquier mujer que se comporta con la soberana seguridad de una beldad, acaba por convencer a todo el mundo de lo es.               (Isabel Allende)