Las pruebas para casarse con la hija de Susanoo aún no se terminaban. Esta vez Susanoo le mandó a Okuninushi que se quitara los piojos de la cabeza. Okuninushi lo intentó pero en la cabeza de Susanoo está llenas de ciempiés reptando, no era tarea fácil. Al ver a su novio que está en apuros, Suserihime le dio unas frutas llamadas Muku y un puñado de la tierra roja. Ookuninushi mordió las frutas y metió la tierra  en la boca y después  empezó a escupirla.  Susanoo pensó que su futuro yerno está masticando ciempiés  de su cabeza, se puso contento y se quedo dormido.

La pareja aprovecho la oportunidad, le ataron los cabellos a las pilares, taparon la entrada con una roca y escaparon; Okuninushi, llevándose en su mano el arco y la espada de Susanoo,  Suserihime, un arpa. Tenían tanta prisa que en un momento el arpa rozó con el arco y hicieron un gran estrépito con el que se despertó el padre. Pero la pareja ya habían recorrido cierta distancia. Susanoo se lanzó en persecución.  Pronto se dio cuenta de que ya era imposible de alcanzarla, les dijo en voz alta que venciera con ese arco y esa espada a sus hermanos, que se convirtiera en rey, se casara con su hija y construyera un palacio. De modo que Okuninishi aprobó las pruebas de Susanoo para casarse con su hija  y marchó del país de la raíz con su novia.

*Este post es una parte de la traducción del libro Kojiki(古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior, visitad el post de “Leyenda Japonesa”

cultura japonesa

Un héroe a quien salvan todos

 Okuninushi es un héroe que no es tan fuerte como debe ser, de hecho, murió dos veces, pero resucitó gracias a la plegaría de su madre, iba a quemarse vivo, pero un consejo del ratón le rescató, y cuando entraba en un cuarto repleto de serpientes, ayudó su novia. La fuerza de Okuninushi consiste en la capacidad de poder encontrar ayuda en cualquier situación. Es un héroe a quien salvan todos, no quien salva a todos, y vence a todo.

Nada hay en el mundo que sea más suave y blando que el agua.
Sin embargo, ella siempre triunfa sobre los más duros obstáculos.
De igual modo, lo débil vence a lo fuerte, y lo blando a lo duro.

 Esta es una verdad que todo el mundo conoce, pero que nadie practica. 

                                                                                                Lao Tse Capítulo 78