Okuninushi salió del país de la raíz escapando con la princesa Suserihime . Pero recordó su compromiso con la princesa Yagamihime a quien había prometido casarse. Yagamihime estaba embarazada de su hijo, así que primero se casó con ella, y después con la princesa Suserihime.

Pero la princesa Suserihime era muy celosa y tenía mucho carácter. La princesa Yagamihime no la podía soportar y decidió marcharse de la casa dejando su recién nacido, Konomatanoookami木俣大神 junto a un árbol.

Por otra parte Okuninushi, que no estaba muy contento con sus esposas, se enteró del rumor de la bella princesa Numekawahime que vivía en la región de Koushikoku. Viajó hasta allí y se casó con ella.

Okuninushi decidió vivir con la tercera esposa, y le mandó una poesía a la princesa Suserihime.susuki japón leyenda japonesa

-Querida esposa, eres muy celosa y pesada. Así que me marcho. Llorarás agachada como una gramínea del monte.

Entonces ella le devolvió su poesía diciéndole:

-Eres cabrón, pero te quiero, eres la única persona con la que quiero estar para siempre.

Al leer esta poesía, Okuninishi le dio pena y decidió quedarse con ella.

Aunque su carácter de donjuán no cambió, después tuvo hasta una quinta esposa y dicen que tuvieron 180 hijos.

Este post es una parte de la traducción del libro Kojiki(古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior, visitad el post de “Leyenda Japonesa”

¿Por qué los hombres son más infieles que las mujeres?

Cuenta la historia que a finales de los años veinte, la esposa del presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge, paseaba por los jardines de su casa cuando vio una pareja de gallos teniendo sexo. Preguntó al granjero cuántas veces se aparean y él contestó “¡Docenas!”. La Sra. Coolidge le pidió al granjero que informara sobre esta situación a su marido. Cuando el granjero le trasmitió la noticia al presidente, él respondió: “¿Siempre copulan con la misma hembra?”. El granjero negó con la cabeza y dijo: “No señor, van cambiando.” Entonces el presidente le replicó: “¿Ah,sí? ¿Podría informar de este hecho a mi señora, por favor?” A partir de esta anécdota, nace el  “efecto Coolidge”.

Es el efecto, mencionado por el neuroendocrino Frank A Beach, consiste en un fenómeno existente en los machos mamíferos, por el cual el interés sexual se renueva en el momento de tener a la vista nuevas parejas sexuales receptivas, incluso después de rechazar el sexo de previas compañeras sexuales aún disponibles.

¡¡Pero no somos gallos ni gallinas!!