Si hay encuentro, también hay despedida. Un día, Sukunabiko le dijo a Okuninushi que ya había cumplido su misión y subió por el tallo de una planta, utilizando éste como un resorte, marchó al otro mundo.

Okuninushi, se sintió perdido, pues aún queda mucho que hacer para construir el país, y hasta este momento siempre tuvo a Sukunabiko, como compañero, pero ahora se quedó solo, estaba totalmente desorientado.

-¡Cómo es posible hacer solo un trabajo tan grande, como levantar un país? ¡Necesito a alguien a mi lado!

Así gritó Okuninushi en la playa donde solía ir cuando se sentía triste. En este momento, apareció un dios en la superficie del mar.

-Me llamo Oomononushi, si me rindes culto, te ayudo.Okuninushi leyenda japonesa

– ¿Qué tengo que hacer?

-Construye un templo en cima del monte Miwa.

Así lo hizo Okuninushi, desde entonces, las cosas van muy bien, Okuninushi consiguió formar un país fértil y próspero.

Dicen que este dios que apareció del mar era el propio Okuninushi.

 

Este post es una parte de la traducción del libro Kojiki(古事記), que es el libro histórico más antiguo de Japón. Si queréis leer el capitulo anterior, visitad el post de “Leyenda Japonesa”

No necesitas nadie para ser feliz

A veces pensamos que es necesario tener a alguien para cumplir un objetivo, o ser felices. Pero la historia de Okuninushi nos hace cuestionar.

Esta forma de pensar en que “no puede hacer solo” es un resultado de la dependencia emocional y de la baja autoestima. Si te es más importante “tener a alguien”, estás valorando más a la otra persona que a ti.

Pero cuando aprendes a no pretender que el otro llene tu carencia de amor, de seguridad y decides hacerlo por ti mismo, las cosas cambian.


no necesitas nadie para ser feliz

Espero que podamos encontrar nuestro “Okuninushi” dentro de nosotros.