Hace 1200 años, el día 15 de junio nació un gran personaje en Japón. Por eso hoy se celebra una fiesta conmemorando su nacimiento. Se llama la fiesta de Aoba (las hojas crecidas), ya que en el momento de su nacimiento coincide con la época en que las hojas nuevas de este año intensifican su color. Desde la ventana de mi piso también se ven las hojas frondosas de los carballos meciéndose por la brisa como si le felicitasen.

 Desde la infancia hasta el viaje a China

Así que me parece que hoy es un día muy apropiado para comenzar a contar la historia de este genio. Es la persona que propagó la enseñanza de Buda y fundó el budismo de la escuela Shingon, aparte de ser experto en la caligrafía, poeta, constructor…  Por todo Japón encontramos sus huellas, como los templos a que dirigió, el estanque para la agricultura que construyó; también las leyendas sobre las fuentes o  termas que fueron descubiertas por él.

 Su nombre de infancia es Mao, pero es conocido por el nombre, Kūkai, nació en el seno de una familia aristócrata en el año 774 en la prefectura de Kagawa, en Shikoku.

Actualmente en su lugar de nacimiento se construyó un templo llamado Zentsu ji 善通寺 que forma parte de los 88 templos de Shikoku Henro.

Desde muy pequeño era tan especial que todos decían que era un niño prodigio.

Cuando tenía 18 años, superando un examen de ingreso de alto nivel entró en una universidad de Kyoto donde se forma para ser  brocrata de la élite. Pero no se conformaba con lo que aprendía, y abandonó el estudio para empezar a practicar el ascetismo budista en el monte de Shikoku.

Dicen que en esta época un monje lo tutorizó con un entrenamiento de budismo esotérico llamado kokuzougumonjihou (虚空蔵求聞持法) con el que se puede conseguir una super memoria. Para eso hay que recitar un Sutra un millón de veces en 100 días. Era un ejercicio durísimo en el que algunas que lo intentan se vuelven locos. Kūkai era uno de los pocos que lo consiguieron. Dicen que en este momento una estrella resplandeciente entró en su boca.

Aquí (Mikurodo 御厨人窟) Kūkai ejerció un entrenamiento de budismo esotérico. Como desde la cueva sólo se veía el mar y el cielo, adopto el nombre  Kūkai 空海.( que significa el cielo y el mar)

Kūkai continúa aprendiendo la esencia del budismo, pero no se sentía satisfecho con ninguna enseñanza. Un día, cuando él tenía 26 años recibió un mensaje divino: en un sueño un monje viejo le dijo que lo que buscabas estaba en el templo Kumedera. Kūkai ilusionado fue corriendo al templo y encontró un Sutra de budismo esotérico. El intuyó que era algo valioso, pero no entendía su contenido. En aquella época no había nadie en Japón que pudiese enseñar el budismo esotérico. Kūkai decidió ir a China, la cuna del budismo.

 La única manera de ir a China era como estudiante-embajador de Japón en barco, Justo ese momento hubo una convocatoria, después de 20 años sin que la hubiese. Los que iban eran monjes de alto rango, élites. No se sabe por qué fue elegido Kūkai ya que entonces era un monje de don nadie.

Continua a Kūkai-la historia del super hombre